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Así se disecan los toros que vienen a San Fermín.

LAS HERMANAS OCHOA, DE SESTAO, LLEVAN MÁS DE DOS DÉCADAS DISECANDO LOS TOROS DE PAMPLONA. CADA AÑO, NATURALIZAN MÁS DE 30 DE LOS 48 QUE SE LIDIAN DURANTE LOS SANFERMINES. ASÍ ES EL PROCESO

N UESTRO trabajo es como el de un forense”, explica Marisa Ochoa Oyarbide, de 41 años. Ella y sus dos hermanas, Eva y Dulcinea, de 42 y 29 años, son las taxidermistas habituales de San Fermín, que cada año acuden hasta Pamplona para conseguir las cabezas de los mejores toros y volver a darles vida. Bien sea por su destacada presencia o por el juego que han dado en la plaza o en el encierro, muchos aficionados, ganaderos y toreros conservan las cabezas como recuerdo de un éxito en la plaza, de una gran carrera por Estafeta o por algún motivo excepcional, como una cogida.Hnas. Ochoa.

Las tres hermanas son naturales de Sestao, muy cerca de Bilbao. Allí, en sus locales, preparan cada año más de la mitad de las cabezas de toros lidiados durante los Sanfermines. “Podemos hacer unas 30 cabezas de San Fermín”, explican. En cada feria se lidian 48 cabezas, 6 por cada una de las 8 corridas que se celebran.

“Pamplona es una de las ferias fuertes, donde más demanda de cabezas suele haber. Es un toro con mucha presencia, grandes cabezas y muchos pitones. Para muchos aficionados de fuera de Pamplona, tener una cabeza de un toro lidiado en San Fermín es algo que valoran mucho, algo que da prestigio. Por eso, gran parte de las cabezas que preparamos salen fuera de Navarra y están repartidas por todos los lugares de España”, indica Marisa Ochoa sobre el destino de buena parte de los toros de los Sanfermines.

Desde hace casi 20 años, las hermanas Ochoa controlan los toros de San Fermín. “No existe un pacto escrito con otros taxidermistas, pero respetamos las zonas de trabajo de cada uno. Nosotras estamos en la zona norte, que abarca Pamplona, Zaragoza, Logroño, San Sebastián, Bilbao, Vitoria y Santander. De todas estas ferias conseguimos cabezas y llegamos a naturalizar unas 150 al año”, aseguran. Junto a las ferias de las ciudades mencionadas, es posible que reciban encargos de otras localidades donde también hay festejos, como por ejemplo Tudela. Con la primera corrida de Victorino lidiada en la capital ribera recibieron varios encargos para preparar cabezas de aquella corrida. “Nosotras no nos metemos en zonas que no nos corresponden. Y si tenemos un encargo de una cabeza que sale de nuestra jurisdicción, lo hablamos con el taxidermista del lugar. Lo que no nos gusta es que alguien trate de venir a nuestra zona de trabajo sin respetar”, explican sobre algunas situaciones que se crean cuando alguna otra persona ha tratado de meterse en su terreno.Fortuna en la Gran Via de Madrid.

De Sestao a Zimbawe

Sus vínculos con el arte de la taxidermia no tienen un origen familiar. Nadie de su entorno se dedicaba a esta labor, pero a ellas les picó el gusanillos. Las dos hermanas mayores, Eva y Marisa, se interesaron por el asunto a raíz de la afición a la caza de su padre. Un amigo de la familia había viajado a África y les había contado las bondades de los taxidermistas de Zimbawe. A ello se sumó su afición a los toros. “Nos daba pena cómo quedaban los animales después de la lidia. Cómo se perdían cabezas preciosas de estos animales. Así que nos animamos a aprender para volver a crearlos”, relatan. Viajaron en dos ocasiones al país africano, donde conocieron los secretos del disecado de animales, aunque en este caso se las tuvieron que ver con rinocerontes, leones, búfalos, jirafas y hasta elefantes. “Para saber de este oficio hay que practicar mucho y equivocarse mucho. En África estuvimos en dos periodos de tres meses. También practicamos luego en el museo de Ciencias Naturales. Tras mucho experimentar, comienzan a salir las cosas, pero poco a poco. Al principio no sale nada”, reflexionan sobre sus inicios. “Lo primero que hicimos por nuestra cuenta fue un conejo. ¡Qué horror!”, recuerdan entre risas.

Las dos hermanas mayores comenzaron a adentrarse a trabajar en las cabezas de toro. Años más tarde, su hermana Dulcinea se sumó a las labores. “Nosotras no enseñamos a nadie el oficio. Hay gente que se ha podido interesar, pero no lo hacemos”, señalan.

En sus comienzos, los toros se rellenaban con escayola, incluso existen taxidermistas que utilizan moldes. “Así los toros quedan todos iguales. Nosotras personalizamos a cada animal. Tomamos nota de su cara, de su expresión, les hacemos fotos. Cada animal tiene sus detalles y nosotras los plasmamos para que queda exactamente igual. Nuestro objetivo es darle al animal viveza y un toque personal”, comentan sobre cómo afrontan las labores con cada uno de los toros.

Cambia la técnica

El arte de la taxidermia tiene sus primeros indicios en el antiguo Egipto, donde embalsamaban a personas y animales. Desde entonces, las técnicas han evolucionado hasta los materiales y productos químicos que se pueden utilizar ahora. “Esto es como la cocina, hay que ir innovando”, aseguran las hermanas Ochoa. Tela metálica, resina, fibra de vidrio o poliuretano son algunos de los productos que se utilizan para preparar una cabeza de toro.Exposicion

Preparar la cabeza de un toro no es algo sencillo. El trabajo se prolonga durante varios meses y, por lo general, los toros de una feria se entregan poco antes de la feria siguiente. Las hermanas Ochoa acuden cada año a Pamplona para conseguir las cabezas que les demandan sus clientes. Una vez seleccionado el animal, las taxidermistas acuden a la sede de la Protectora en Orkoien para obtener la cabeza. Allí mismo tienen que vaciar el interior, ya que sólo se pueden llevar la piel y las astas de cada uno de los toros. Hay que esperar dos días para esperar a los resultados veterinarios que se hicieron obligatorios tras los casos de vacas locas. “Nunca un toro ha dado positivo. Hay un exceso de celo con este tema. Nosotras fuimos las primeras que volvimos a cortar cabezas cuando el asunto se prohibió”, señalan las tres hermanas.

“Generalmente el cliente ha elegido el toro antes de la corrida, pero puede darse el caso de que nos lo indique tras su lidia, porque el toro ha sido bueno o cualquier otra circunstancia”, señalan las tres hermanas. Una vez que han extraído la piel y los cuernos, congelan en Pamplona el material, para que se conserve durante los días que permanecerán en la capital navarra, hasta el fin de la feria. En el mismo matadero toman notas de las peculiaridades de cada toro, obtienen imágenes y toman medidas. “El año pasado, un toro del Conde de la Corte tuvo 95 centímetros de pitón a pitón”, recuerdan. “Es muy diferente cada ganadería, y eso hay que plasmarlo. Además, nosotras nos fijamos en una expresión del toro tranquilo, no cuando sale a la plaza, que puede estar mucho más excitado. La cara del toro cambia. En alguna ocasión nos lo han pedido agresivo, incluso con babas. Y lo hemos hecho así”.

Cuando llegan a Sestao con la piel (doblada) y las astas (etiquetadas), comienza el trabajo de naturalización, si bien algunos toros quedan en una cámara frigorífica hasta que llegue su turno. “Cada cliente puede pedir lo que quiera. Hay gente que quiere la cabeza girada, otros los prefieren con más cuello y un picador nos pidió un toro embistiendo. Esto es auténtica artesanía”, comentan.

“Primero limpiamos la piel y se rebaja el grosor por dentro de 1,5 a o 0,5 centímetros. Se les quita la boca y ojos y se limpia bien. Es importante eliminar todo residuo de carne. Hay que quedarse sólo con el pelo y el cuero. A continuación colocamos la piel en una cama de sal durante unas semanas, mientras que a los cuernos se les quita el tuétano y se dejan vacíos. A partir de aquí comienza a montarse la estructura con varillas, tela metálica, resinas, fibra de vidrio y poliuretano. Tras analizar los detalles y medidas de cada toro y curtir la piel (tratarla y desinfectarla) se enfunda en la estructura. Se cose a mano con hilo de bramante y se le colocan los ojos de cristal, con distintos colores. El hocico se prepara con pasta de modelar. El punto final lo pone el maquillaje, importante para “darle vida” al toro. “Le ponemos más que a las mujeres”, dicen entre risas.

Todo este trabajo se condensa en más de 6 meses de trabajo, en los que los toros se elaboran en una especie de cadena, ya que cada una de las tres hermanas se dedica a una labor.

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~ por sestao en 24 septiembre, 2009.

3 comentarios to “Así se disecan los toros que vienen a San Fermín.”

  1. por favor documentarlo con imagenes del proceso

  2. Vendo cabeza San Fermín 2012

  3. Yo tengo. A playero del puerto de san lorenzo, matado por el juli en
    bilbao el 24 de agosto del 2005 y estoy super contento, esta como elprimer dia.

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